Septiembre tiene una habilidad bastante desagradable.
Consigue que en pocos días vuelvas a decir cosas como «cuando tenga un hueco», «ya lo miramos» o «a ver si hacemos algo».
Y así, casi sin darte cuenta, las vacaciones que parecían haber ocurrido ayer empiezan a parecer de otra vida.
- Vuelve el despertador.
- Vuelven los horarios.
- Vuelve el colegio.
- Vuelven las reuniones.
- Y vuelve ese peligroso deporte nacional llamado dejar los buenos planes para más adelante.
Pero septiembre también tiene otra cara.
Menos ruido, temperaturas que empiezan a cambiar y un Pirineo que sigue exactamente donde estaba en agosto.
Por eso quizá la mejor forma de volver a la rutina sea, precisamente, romperla antes de que te atrape del todo.
Una escapada al Pirineo en septiembre
No hace falta esperar al próximo puente, organizar quince días de vacaciones ni preparar una expedición con Excel compartido.
Una escapada al Pirineo Aragonés puede ser suficiente para cambiar completamente el ritmo de un fin de semana.
Fiscal se encuentra en pleno Pirineo Aragonés, a un paso del Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido, y es un buen punto para quienes quieren volver a la montaña después del verano y buscar algo diferente.
Y cuando decimos diferente, no hablamos precisamente de sentarse a mirar las montañas.
Hablamos de volarlas.
90 segundos en los que no existe el lunes
En Tirolina Ordesa Pirineo el vuelo dura aproximadamente 90 segundos.
Puede parecer poco.
Hasta que estás tumbado en posición Superman, con 2.000 metros de recorrido por delante y un desnivel de 400 metros.
La velocidad habitual puede alcanzar los 160 km/h y en esta tirolina se ha alcanzado una velocidad máxima real de 189 km/h, récord mundial.
En ese momento es bastante difícil acordarse de los correos pendientes.
Y quizá ahí esté precisamente la gracia.
No se trata simplemente de añadir una actividad más a una lista de cosas que hacer en el Pirineo.
Se trata de provocar una ruptura.
Un antes y un después dentro de un fin de semana normal.
Volar solo, acompañado o convertirlo en plan familiar
La experiencia puede realizarse en vuelo individual o en tándem, siempre cumpliendo las condiciones de peso establecidas.
Y si la escapada es en familia, los pequeños también tienen su propio territorio de aventura.
Tyrol Kid y zona infantil
Tyrol Kid está pensada para niños de entre 15 y 34 kg. Además, en el recinto hay zona infantil de escalada, el Sendero de los 13 Sentidos y la gymkana El Guardián de las Montañas.
Porque romper con la rutina está muy bien.
Romperla todos juntos, mejor.
Para quienes prefieren el suelo
Para quien prefiera quedarse con los pies firmemente pegados al suelo decisión respetable, aunque discutible también está Cucasita Bar para esperar después del vuelo entre vermut, cerveza fría, bocatas y las historias de los guías.
El problema no es volver a la rutina
Probablemente sea inevitable.
El problema es que la rutina ocupe absolutamente todo.
Que septiembre se convierta en octubre.
Octubre en noviembre.
Y un día vuelvas a decir: «Tenemos que hacer algo diferente.»
Pues aquí tienes una idea.
Fiscal. Pirineo Aragonés. 2.000 metros de vuelo. Hasta 160 km/h.
El lunes seguirá llegando.
Pero tú puedes llegar con algo bastante mejor que contar.
Rompe la rutina antes de que la rutina te rompa los planes.
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